El potencial de la economía

El Reino de Marruecos ha optado, desde su independencia por el pluralismo político y liberalismo económico, reconociendo el derecho de propiedad y la libre empresa como derechos fundamentales garantizados por la Constitución.

La economía marroquí es una economía caracterizada por su gran apertura hacia el exterior. Desde el inicio de los años 80, Marruecos ha adoptado una política de apertura económica y financiera con el objetivo de alcanzar una mayor liberalización de los intercambios comerciales con el exterior, una mayor integración de la economía marroquí en la economía mundial, y contribuir a la consolidación del sistema multilateral de comercio.

En este sentido, se han cumplido avances significativos en la modernización de las estructuras económicas y financieras y la actualización del marco legal e institucional. El objetivo es acelerar la tasa de crecimiento sostenible de la economía marroquí y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

En este ámbito, Marruecos procedió a la simplificación de los procedimientos del comercio exterior, la reducción de la protección arancelaria, la eliminación de medidas no arancelarias, la mejora del clima de negocios y de las inversiones, la expansión y la diversificación de las relaciones económicas y comerciales y, por último, la contribución sobre una base regular a la consolidación del sistema multilateral de comercio. Esta apertura se ilustra además con la firma de diferentes acuerdos de libre comercio con los principales socios económicos, incluidos la Unión Europea, los Estados Unidos, los países árabes y africanos. Además, un conjunto de textos legales fueron promulgados o modificados para apoyar estas reformas. Estos incluyen, por ejemplo, la Carta de inversiones, el Código de Comercio, la ley que establece los tribunales de comercio, el Código de Aduanas, la Ley de libertad de precios y la competencia, la regulación de los mercados públicos, la ley relativa a la protección de la propiedad industrial y comercial, etc.

Por otra parte, el establecimiento de nuevas políticas sectoriales basadas en las características y ventajas ofrecidas por la economía marroquí en comparación con su entorno (Plan de Emergencia Industrial de 2015, la Visión 2020 para el turismo, la Visión 2015 para la artesanía, el Plan Rawaj para el Comercio, Plan Marruecos Verde para la agricultura, el Plan Halieutis para la pesca...) deberán generar, en los próximos años, un crecimiento sostenido y sostenible.

La creación de la Agencia Marroquí de Desarrollo de Inversiones y la aplicación del sistema de ventanilla única a nivel regional, con los centros regionales de inversión han sido oportunas para apoyar estos planes sectoriales, atraer y apoyar a los inversionistas.
Por último, el proceso de apertura económica e integración en la economía mundial se consolida en particular mediante la celebración de acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos, Unión Europea, la AELE, Turquía, los países miembros de la Liga Árabe como parte de la Gran Zona Árabe de Libre Comercio, y los países árabes del Mediterráneo, como parte de ALEPAM (Acuerdo de Agadir). Un acuerdo comercial con la Unión Económica y Monetaria DEL Oeste Africano (UEMOA) debe entrar en vigor en breve. Otro acuerdo de libre comercio está actualmente en negociación con Canadá.

Debido a la intensidad de sus relaciones con la Unión Europea y teniendo en cuenta los progresos realizados por el país en los ámbitos político, económico y social, así como las numerosas reformas emprendidas, la UE ha concedido a Marruecos un "estatuto avanzado" que le da la posibilidad de una mayor integración en el Mercado Único Europeo y participar en algunos programas de cooperación entre países europeos que anteriormente estaban reservados sólo para los miembros.

Hoy en día las grandes reformas y grandes proyectos iniciados por el país empezaron a dar sus frutos y a tener éxito, especialmente con el continuo y sostenido aumento del PIB. El crecimiento de la economía marroquí, por lo tanto, llegó a una tasa promedio de 4.4% durante los ultimos 10 años, como consecuencia del aumento del valor agregado de los sectores secundario y terciario, de la buena postura del sector, debido principalmente a la mejora de las telecomunicaciones con un valor agregado 3% en 2016.
En lo que se refiere a los sectores de la economía, el sector de la agricultura representa entre el 12 y el 17% del PIB por año, y emplea casi 40% del total de los trabajadores. El sector secundario representa el 30% del PIB y en el predomina el la fabricacion de carros, aviones, procesamiento de la minería y de los fosfatos, la fabricación de textiles y la agroindustria. El sector terciario, por su parte, representa el 56.3% del PIB. La inflación sigue siendo baja (menos del 2% entre 2006 y 2016) y la tasa de desempleo es de 10% en 2016. La tasa de pobreza ha experimentado una disución sustancial en los ultimos tiempos alcanzando 4.8%. 

Una exitosa transición económica

Sabemos que después de la crisis de la deuda y el difícil período de ajuste estructural, Marruecos, después de restaurar la estabilidad macroeconómica, emprendió una serie de reformas estructurales para actualizar y mejorar el marco jurídico e institucional de la empresa y hacer frente a una demanda social creciente. Iniciado durante la década de los 90, este proceso se ha acelerado durante la primera década de 2000 con el apoyo de una apertura política y un fuerte deseo de iniciar una nueva era de progreso social.

La preocupación por un mayor crecimiento económico y una distribución de la riqueza, social y geográfica, más equilibrada estuvo acompañado por la implementación de un proceso político allanando el camino a una participación más serena de la población y un ejercicio más activo de sus expresiones política, económica y social, sobre la base de la ciudadanía reconocida y aceptada. Esta preocupación preside, de manera explícita, a la voluntad nacional para consolidar los logros y superar las deudas acumuladas durante los períodos anteriores.

En sinergia con las oportunidades ofrecidas por la globalización y el valor añadido de las asociaciones y los acuerdos de libre comercio, que presenta la opción de un regionalismo abierto, la política de liberalización y apertura económica, se revitalizó. Se inscribió en un proceso de ruptura con las prácticas y los logros anteriores en gran parte por el ritmo como por su gestión. Fue apoyado por la voluntad de un mejor aprovechamiento de las ventajas comparativas del país y de las potencialidades en recursos naturales y humanos de sus regiones con el objetivo de una inclusión activa de la economía marroquí en los circuitos económicos de valor internacionales.

Es en este marco que se intensificó a escala sectorial y regional, el esfuerzo de inversión, sobre todo en infraestructuras económicas, sociales, urbanas y rurales. La diversidad regional de las inversiones llevaba en sí mismo una promesa de reubicación de la economía nacional y también ha contribuido a la redistribución territorial del empleo y de los ingresos. De esta manera, se ha llegado, de hecho, a ofrecer a grandes segmentos de la población nuevas oportunidades de acceso a los servicios sociales básicos. El contenido del crecimiento económico ha aumentado la capacidad de reducir las desigualdades sociales y las disparidades regionales.

En general, la misma preocupación de absorber los déficits acumulados en años anteriores en términos de capital físico y capital humano, originó una fuerte movilización de los recursos disponibles para la inversión en factores que favorecen la competitividad futura de la economía, la valorización de los recursos humanos disponibles y la mejora de las condiciones de vida de la población.

Las razones de un éxito peculiar

¿Cuáles son los factores que explican el éxito de un crecimiento económico sostenido durante los últimos diez años y la consecuente mejora de las condiciones de vida y la reducción de la pobreza en Marruecos?

1) Se trata principalmente del liderazgo activo de un monarca con una visión de desarrollo realista y pragmática en contradicción con los conceptos y las modalidades operativas de la política que prevaleció en el pasado. Esta nueva visión ha conseguido integrar, de forma permanente, en un solo operativo de gestión los imperativos del crecimiento económico, la repartición social de los frutos del crecimiento y el progreso social.

2) Se trata también de la apertura decidida hacia la globalización ilustrada, principalmente, por el Estatuto Avanzado con la UE, Los acuerdos de libre Comercio con los Estados Unidos de América, así como un número creciente de países de Medio Oriente y África y una activa cooperación Sur-Sur.

3) Se trata por otra parte de una vigilancia rigurosa de los equilibrios macroeconómicos. La inflación se contuvo en el 1,6% durante los últimos 10 años, por lo tanto, el aumento de la renta bruta disponible per cápita y la mejora del poder adquisitivo de los hogares. Esto confirma los méritos de la virtud de un manejo cuidadoso de las finanzas públicas.

4) El último factor coincide con la importancia de elegir la opción de un crecimiento impulsado por la demanda interna. Esta elección ha contribuido a elevar la tasa de inversión alcanzó un record en 2016 de 75%. Las inversiones han sido siempre en asociación entre el Estado y el sector privado nacional y extranjero y han sido focalizadas sobre las infraestructuras económicas (puertos, aeropuertos, autopistas) así como sociales ( agua, electricidad, vivienda, pistas rurales), orientadas hacia las regiones marginalizadas, han contribuido de esta manera a una mejor distribución del empleo y de las rentas, ofreciendo además nuevas oportunidades de acceso a los servicios sociales básicos a largas franjas de la población.